Orígenes: una fortaleza antes que los palacios
La colina de la Sabika estaba ya fortificada antes de la dinastía nazarí, varios siglos antes. El emplazamiento se usaba con fines defensivos al menos desde el siglo IX, y fue desarrollado más adelante en el siglo XI bajo el gobernante zirita Badis ibn Habus, que lo convirtió en el principal bastión de control sobre Granada. Cuando Muhammad I fundó la dinastía nazarí en el siglo XIII y comenzó a construir la Alhambra como residencia real, incorporó y reforzó sustancialmente esta fortaleza preexistente, añadiendo nuevas torres, ampliando el perímetro de las murallas e integrando la fortaleza con el conjunto palaciego que se estaba levantando al este. Lo que se recorre hoy es principalmente obra nazarí de los siglos XIII y XIV, aunque se asienta sobre la planta de una posición estratégica mucho más antigua.
Torre de la Vela — la torre que todos suben
La torre más grande y más visitada de la Alcazaba, la Torre de la Vela, se alza en el extremo más occidental de la colina. Su campana suena cada 2 de enero desde 1492 para conmemorar el día en que las fuerzas cristianas tomaron Granada a los nazaríes, una tradición que se mantiene hasta hoy. Las vistas desde la plataforma superior son excepcionales: el Albaicín, el Sacromonte, el centro de la ciudad abajo y, en días despejados, Sierra Nevada al sureste. La subida es corta pero empinada y expuesta; hay barandillas, aunque la plataforma está abierta a los elementos. Es una de las panorámicas más amplias y despejadas de toda la ciudad, y merece cada peldaño.
Torre del Homenaje — el torreón de la fortaleza
La Torre del Homenaje es la estructura más alta de la Alcazaba y fue históricamente la más importante. Su nombre hace referencia a la ceremonia de vasallaje que se rendía al soberano: el corazón político de la fortaleza, no simplemente una torre de vigilancia. Durante el período nazarí temprano, antes de que el conjunto palaciego al este estuviera desarrollado, esta torre sirvió como alojamiento real dentro de la propia fortaleza. Tiene tres plantas interiores comunicadas por una escalera estrecha, y su silueta, junto a la Torre de la Vela, define la inconfundible línea de la Alhambra vista desde la ciudad. El acceso al interior puede variar; conviene consultar la señalización al pie de la torre el día de la visita.